Un mensaje de Facebook fue el medio más sencillo por el que por primera vez, aunque no la última, un político me ha contestado una solicitud de una entrevista. Don Rodolfo Piza (ex candidato a la presidencia de Costa Rica por el PUSC, ex magistrado, entre otros), muy accesible, pensé, me contestó por Facebook y hasta se tomó la molestia de ponerme un DM por Twitter.

La cosa es que nos quedamos de ver en un café capitalino a las 5:00pm, ese día me levanté a las 4:30am porque pedí permiso en el trabajo para salir temprano y poder estar a tiempo. Trabajé de 6:00am a 4:00pm, me comí toda la presa desde barreal de Heredia hasta San José, y como iba un poco tarde, según yo, pagué taxi para llegar al café.

Hacía una tarde hermosa, mucho Sol, así como clima de diciembre. Entrando al café me senté en una mesa de afuera para ver a don Rodolfo cuando llegara, pues tomando en cuenta que él nunca me había visto no quería que anduviera perdido.

Aunque nos habíamos quedado de ver ese día, yo estaba un poco ansiosa, porque cuando lo llamé a las 2:00pm ese mismo día para re-confirmar nuestra entrevista, sorpresa: “este es el correo de voz del 8881…” Fuck my life, pensé.

0256Aun así me dirigí al lugar acordado, diay, si bien es cierto no soy lady D, ni modo que me deje esperando sin decirme nada.

5:01pm

A mi izquierda una mesa envidiable: dos sangrías bien frías, pancito, aceititos, bueno una espectacularidad. Un chico esperando a otro chico que hablaba por teléfono.

5:05pm

Llega la mesera y me pregunta que si quiero ordenar, “no gracias estoy esperando a alguien” le digo.

5:35pm

Voy por la avenida central enojada, decepcionada. Don Rodolfo no llegó, no se tomó la molestia de avisar y no contestó mi mensaje. Entonces me quedé con las ganas de preguntarle a un “notable de la república” cosas claves y básicas que los jóvenes desean saber acerca del país y de la política.

Con razón a los jóvenes no les gusta la política; si no los dejan plantados con recursos, y promesas de campaña, los dejan plantados en cafés capitalinos, es todo lo que pienso por ahora.

Yo en serio creía que iba ser una de las entrevistas más provechosas. Pues no Trilce, el señor no llegó.

En mi enojo, noto a lo lejos una silueta caminando hacia mí con los brazos abiertos y al mismo tiempo veo como la gente se me queda viendo alrededor y escucho “¡¿Flaaaaca cómo estás?!” besos y abrazos. Una amiga que no veía hace mucho.

-Don Rodo me dejó plantada-

5:55pm

Estoy de vuelta en aquel café capitalino en el que don Rodo me dejó plantada. Era el destino, ella quiso ir ahí a tomar café. Llegamos, fuimos a la parte de atrás y nos sentamos a hablar. Sin pensarlo, estaba con una joven valiente y luchadora que a sus 25 años ya había comprado una casa, y tiene algo que ofrecerle a su hija de 7 años.

Es entonces cuando me doy cuenta: los jóvenes quieren algo más que saber de política, lo que los jóvenes quieren de la política es saber lo que ésta les puede ofrecer para tener una vida mejor.

Los jóvenes quieren escuchar de opciones de crédito accesibles para vivienda, estudios y carro.

¿Cómo vemos el país actualmente?

Con oportunidades mal repartidas entre tanta necesidad. Llámense oportunidades para estudiar, trabajar o para comprar casa.

Veamos algunas de las claves para que mi amiga, tan joven, pudiese comprar una casa:

Primero llegar a un acuerdo de pago con la dueña de la casa –flaca entre nosotras nos entendemos, yo hago un pago mensual de la casa-. Segundo, que ella tiene un trabajo con un sueldo que le permite pagar la mensualidad de la casa.  Y tercero, que la educación que obtuvo le ha valido para trabajar en empresas buenas, trasnacionales y que han visto en su formación un valor agregado como lo es un segundo idioma (ojo que salimos de colegios públicos). ¡Ajá! La educación.

La educación y los jóvenes.

Políticamente hablando, un joven es cualquier persona menor de 35 años. Y entonces pienso: la educación es la clave. La educación en Costa Rica, y posiblemente de aquí a 10 años, siga siendo  regular en casi todos los centros educativos, no sé si mala, pero sí regular.

Recuerdo que tuve una teacher en el colegio que mandaba a sus estudiantes solamente a la primera convocatoria, pues decía que no iba a pasar sus últimos días de vacaciones haciendo segundas convocatorias a nadie.

-La educación es la clave-

No muy lejos de eso, cuando estaba por terminar mi tesis de licenciatura, en diciembre del 2014, tuve que rogar, casi llorar a la directora de carrera para que buscara dos lectores para mi tesis y así poderme graduar en abril del siguiente año ¿su respuesta?

-Trilce, no se puede, siempre los de tesis se gradúan en agosto/setiembre del siguiente año.

¿QUÉ?, ¿Me van a hacer esperar casi medio año para graduarme?

-Sí, porque ningún profesor quiere pasar los últimos días de diciembre y los primeros de enero revisando tesis.

¡Vaya oda a la mediocridad y a la falta de voluntad! Claro que hablé personalmente con algunos profesores y no faltó quien sí quisiera ayudarme. Felizmente me gradué en la fecha justa.

Volviendo al tema, no es aceptable que un país que se jacta de destinar el 8% del PIB a educación (dinero que ha sido ejecutado nada más que en el papel) no tenga mecanismos constantes para medir los conocimientos de quienes enseñan en las aulas. Es una pena.

-Una reforma educativa no es dar más recursos a las instituciones, es cambiar planes de estudio, es evaluar a profesores-

Y esto es en escuelas, colegios y me atrevo a decir que en universidades también. ¿Estará dispuesto el gremio educativo a una reforma a la educación pública y privada? Bueno, yo pago por ver.

“La mala educación de un país hipoteca su economía” frase hecha muy cierta. Entonces si la educación sigue así, sin reformas en más de… ¿toda la vida? no hay promoción escolar que haga desviar la atención de una reforma necesaria.

Una reforma educativa no es dar más recursos a las instituciones, es cambiar planes de estudio, es evaluar a profesores. Dejo este tema abierto para el debate.

Sigo con las preguntas ¿Cuáles son las preocupaciones de los jóvenes actualmente?

Siendo muy sinceros y realistas, debemos aceptar que no distan de: La Sele en las eliminatorias, ranking FIFA, días feriados y dónde es la fiesta del fin de semana.

Pero también hay quienes se preocupan por las oportunidades laborales, educativas y el acceso a los servicios básicos: internet ultra rápido y Netflix. ¿A esto le llaman servicios básicos? ¡Obvio! porque nos ayudan a enajenar el problema en el que vivimos: la indiferencia -si la cosa no es conmigo, entonces no me importa-.

¿Hacia dónde nos dirigimos como país?

-Si la cosa no es conmigo, entonces no me importa-

De entrevistas no muy alentadoras pero realistas, deduzco que si no actuamos ya, entonces vamos hacia donde el viento nos lleve. Poca continuidad en proyectos importantes y poca capacidad de planificación nos tienen en la maraña “ingobernable” que es este país.

Formas de inclusión juvenil a la política:

Primero hay que entender que a usted joven que lee esto (léase con tono de mamá) nadie lo va a incluir en política, usted tiene que involucrarse ¿cómo? Manténgase informado de lo que pasa en el país. Es la manera más efectiva de poder entender y participar activamente del dialogo ciudadano. La tele y un solo periódico no son suficientes, ojalá lean más de un periódico, vean más de un noticiero y escuchen radio y analicen, porque digamos que la prensa actualmente está un poco enferma. Un poco mucho.

El que sabe, por ende ya está incluido en la política, no hace falta que todos militen en algún partido, basta con saber elegir a quienes se postulan y ser parte de la contraloría ciudadana que un país necesita para caminar de manera transparente.

Luego, si le gusta a un nivel más profundo, entonces sí milite, fórmese en una agrupación política existente, si en algo no está de acuerdo entonces trate de impulsar sus ideas renovadoras, un diálogo.

Pero no sea parte del problema y la fragmentación política. Para algunos la solución es hacer el berrinche, guardar la bandera y crear otra. ¿Otra qué? Otra grieta de la discordia.

-Saber de política es interesarse por lo que pasa en el país, en el continente y en el planeta que uno vive-

Nuestro Congreso es un ejemplo de la incapacidad de velar por las necesidades del interés colectivo. Díganme ¿cuándo 9 partidos políticos se van a poner de acuerdo en más de tres cosas por año?

Tachar a tooodos o a ciertos partidos políticos como malos  es incorrecto, desde el punto de vista de que siempre hay gente mala y gente buena, en todo lado.

Saber de política no es manejar al dedillo la política económica o social; o llevarle el pulso a todas las comisiones del plenario legislativo. Saber de política es interesarse por lo que pasa en el país, en el continente y en el planeta que uno vive, o sea, en pocas palabras es ser más que el ciudadano promedio.

Entonces de mi conversación con ella, mi amiga, reafirmé que tampoco uno necesita que los políticos respondan a todas nuestras preguntas y necesidades. Basta con observar un poco alrededor y ver que esforzándose más que el promedio, estudiando más que el promedio, leyendo más que el promedio, es más sencillo obtener mejores resultados que el promedio.

***

-Enana, ¿cuál crees vos que es un político importante de este país?

>>¡Ay flaca! Que tan random…<<

A don Rodolfo le agradezco haberme re-encontrado con una amiga que hace mucho no veía y por hacerme ver el porqué es que hay jóvenes que no se interesan por la política: porque si algunos abanderados de este arte social no se interesan por los jóvenes, entonces ¿cuál joven se interesará por la política?

Igual yo sigo en busca de puntos de vista. Me gusta creer que en algún lugar de este país hay gente que trabaja por la colectividad ¿Qué les parece si se dan la vuelta la otra semana por aquí? Y si dejan comentarios, opiniones y así va doble puntaje.

#DemocraciaSalvajeSomosTodos