Leynar Gómez, el único “narco” modelo a seguir.

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No sé porqué las tardes en San José últimamente están o muy frías o muy calientes. No hay una temperatura en medio.

”Pasé de ser un estudiante con matricula condicionada, que no tenía promesa, a ser un estudiante ejemplar”

La entrevista con Leynar Gómez transcurrió durante una tarde extrañamente fría. Parecía casi diciembre. Nos quedamos de ver en San José centro. Son de esas entrevistas que no son planeadas, son esas que el entrevistado te dice tengo chance hoy y hoy tenés que aprovechar el rato e ir a entrevistar.

Leynar Gomez es actor costarricense,  entiende bien la dinámica juvenil (fue Orientador Vocacional del Colegio Científico de la UCR en Puntarenas) y cómo abrirse paso en un país, que aunque pequeño que parezca, tiene barreras entre las oportunidades que ofrece el G.A.M y las zonas periféricas. Él es de Puntarenas. Su historia es simplemente genial.

Nos habíamos quedado de ver en el Teatro Urbano, pero estaba cerrado, así que nos metimos al local de al lado. Leynar, es de apariencia un hombre sencillo. Su cabello recogido, apenas largo, apenas corto, logra amarrar una colita que a la vez deja suelto el cabello en su frente.

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Foto: Randall Bonilla

Lleva sus muñecas desnudas.  Y tiene solo su camisa abotonada y sin abrigo. Para terminar de dibujar su imagen en mi cabeza Leynar pidió una chorreada con aguadulce. ¿Tico? Sin duda alguna. Empezamos.

Ley, como le llaman sus amigos, tiene 16 años de ser actor. Todo empezó cuando estaba en tercer año de colegio, gracias al Festival Estudiantil de Arte (FEA) ingresó a los talleres de actuación.

<<Pasé de ser un estudiante con matricula condicionada, que no tenía promesa, a ser un estudiante ejemplar.>>

De noveno hasta que salió del colegio Leynar no dejó el teatro, y cuando fue tiempo de entrar a la U…

<<Yo quería estudiar Arqui, pero no tenía recursos para llevar esa carrera, entonces un profe de arte que yo conocía por lo de teatro, me logró conseguir una beca en la UCR. La imagen de la UCR para mí era inalcanzable, era demasiado grande.

Como lo de arquitectura no se podía, no tenía muy claro qué era lo que quería estudiar pero sí que quería seguir actuando. Durante el tiempo que estuve pensando qué estudiar y mientras hacía generales ya había hecho 57 obras de teatro, se llama Teatro Social, nos íbamos de gira por las comunidades y poníamos en escena temas de violencia doméstica, problemas sociales, etc.

Yo seguía actuando porque la U tiene un departamento de vida estudiantil que permitía que yo actuara mientras me mantuviera estudiando. Ya para ese tiempo me había decidido por estudiar Orientación Vocacional.>>

Pasó de ser un colegial con matricula condicionada a ser un estudiante becado de la UCR, todo gracias a su pasión por el teatro. Leynar cuenta que durante su estadía en el colegio lo que lo ayudó a permanecer en las aulas fue saber que podía seguir actuando.

<<Ya para este tiempo me empezaba a consolidar como actor de teatro, había hecho muchas obras. Empecé a viajar y a conocer. Pasé del teatro colegial al teatro universitario, participé en dos festivales internacionales y ya en Puntarenas me empezaban a conocer como gestor cultual.

”En mi primer día de mi ascenso entregué la carta de renuncia”

Al mismo tiempo pensaba que ya había tocado techo en mi provincia, entonces empecé a trabajar en un monólogo, una adaptación, lo quería presentar en un concurso muy bueno que antes tenía en Ministerio de Cultura. Ya no lo hacen, deberían retomarlo. En Puntarenas se premiaba la Chucheca de Oro, también estaba el Grano de Oro. El monólogo lo practicaba en un cuarto de 2x2m y después del trabajo, como de 10pm a 3am.

Era cajero en un super, y es raro, pero la gente siempre me cuenta varas muy personales y como que también eso hace que uno influya en la gente y así. Un día mi jefe me dijo que había un puesto de supervisor, que si lo quería y yo acepté.

Pero luego lo pensé bien, o sea, me iban a pagar bien, pero uno se pregunta si eso es lo que realmente quiere, un buen brete, que me paguen bien, casarse, tener hijos. Toda esa parafernalia, y no, no era eso. Yo quería hacer algo más con mi vida.

El primer día de mi ascenso entregué mi carta de renuncia, (ríe). Pasé 8 meses sin trabajo, fue una época de cambios. Renuncié, monté el monólogo y hasta terminé con mi novia. Estaba decidido a lo que viniera.>>

Luego de haber presentado su monólogo en la Chucheca de Oro, Leynar sentado en las sillas del público esperaba las premiaciones. Cuando llamaron al ganador a mejor actor Ley se levantó por el premio, antes de que pudiese sentarse llamaron al ganador por mejor monólogo. Tuvo que devolverse al escenario, aquel premio también era suyo.

<<Yo fui solo, entonces no tuve con quien celebrar, iba en una pura contentera para Puntarenas. Cuando me bajé del bus, llegando a mi casa se me cayeron los trofeos y se me quebraron (me rio). Los acomodé sobre un mueble, todos descabezados.>>

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Foto: Randall Bonilla

Leynar cuenta eso con gran gracia, sonríe, levanta las manos y en su voz se puede leer cuando algo le causa qué cosas, su tono de voz varía de historia en historia.

<<Ese día (el de los premios) aprendí algo: El éxito es algo más elevado que las cosas materiales.>>

Su siguiente trabajo fue en el Colegio Científico de la UCR en Puntarenas, donde dice haber tenido a los mejores compañeros de trabajo. Ellos fueron mi público, me apoyaron como nadie en este mundo me ha apoyado.

Mientras trabajó como profesor, seguía actuando. Viajó a Suramérica, por el desierto, por calles peligrosas, en buses incómodos, dirigiendo a gente alterada por que les devolvieran la plata por un viaje varado. Leynar se puso la camiseta y fungió de vocero de los descontentos.

<<La gente gritaba ¡queremos la plata, queremos la plata! Y diay, me puse a hablar con los de los buses, al final nos devolvieron la mitad.>>

Para contar, Leynar lo que más tiene son anécdotas. Luego de su participación en obras en Suramérica llegó a casa, Costa Rica.

”Yo pensé, se equivocó esta mae, yo ni sabía qué era Netflix, recuerdo que estaba en Brasil y pegaba brincos como loco en la habitación, estaba solo. No tuve con quien celebrar.”

<<¡Siempre que llego, quiero actuar! Y esa vez tuve suerte. En ese tiempo también hacía triatlón, me sentía muy bien, estaba muy guapo, sí, guapo físicamente y de actitud. Era un total bienestar.

En eso se dio la oportunidad de hacer el Casting para Puerto Padre, una peli de Gustavo Fallas, y entendí que ya mi vida estaba en otra etapa. Luego vino Presos. Definitivamente sabía que de alguna manera también era un techo en la producción nacional, porque ya quedaba satisfecho.

Luego vino la oportunidad de hacer mi primer casting para una película internacional, Aurora Guerrero fue mi contacto, le mandé como unas partes de las películas que había hecho y ella le dio mi información a Carla Hool (directora de reparto de Narcos).

Cuando me contactó para la serie, me dijo que era un papel pequeño y luego que era un papel que iba a estar toda la temporada, yo pensé, se equivocó esta mae, yo ni sabía qué era Netflix, recuerdo que estaba en Brasil y pegaba brincos como loco en la habitación, estaba solo. No tuve con quien celebrar. Ya luego solo unos cuantos supieron, era algo confidencial por los contratos.

Me fui a vivir a Colombia como el legítimo rockstar y cada vez que tengo tiempo para reflexionar sobre haber estado en una producción tan grande como Narcos, pienso que es el fruto de haber estado rodando en escena 15 años por los colegios. Que también es por todas las veces que me rechazaron, pero la vara es seguir adelante.>>

Luego de Narcos las oportunidades se han multiplicado para Leynar, él conmovido y emocionado dice suave que yo soy del Puerto y voy despacio. Cuando cuenta esta ultima historia sus ojos se iluminan y su pecho se infla de orgullo.

Pero no de orgullo necio, sino de estar tablas consigo mismo. Cree fielmente en ser esa persona humilde y sencilla que en Puntarenas tanto quieren. Pero a la vez se llena de rabia de saber que cuando más alto ha llegado parece no haber apoyo económico de parte del Ministerio de Cultura.

La burocracia del Artista

Como actor Leynar quiere representar de alguna manera a quienes también se dedican a actuar. Dice que a su parecer las oportunidades de poner en escena o expresar el arte se han reducido a un espacio muy de la capital.

<<Del Estado solo tengo la formación del carácter, su ayuda a cuenta gotas hizo que me esforzara más por lo que soy hoy. Yo quisiera ser un referente positivo en la gente, que no vean a Leynar como el mae que salió en Narcos. Yo soy el mae que ha trabajado durante años por esto.

Soy muy crítico del Estado en cuanto al apoyo al arte y a la cultura. Si ya de por sí el apoyo al artista es limitado, aún más para los que no son del G.A.M. No te ponen la mano en el hombro para apoyarte.

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Foto Randall Bonilla

Si el talento no se ha desbordado es porque lo hemos limitado. ¿Qué es lo que está fallando? Falta humanismo, un spotlight para el artista. Parece que los artistas tenemos en Costa Rica una camisa de fuerza que no nos permite crecer acá.>>

¿Qué tiene que ver la historia de Leynar con la política?

Tal vez no demasiado para él y para algunos nada. Para mí mucho. Hace dos semanas Adri Álvarez nos contaba de su participación en talleres de teatro que el Ministerio de Educación Pública (MEP) organiza en colegios con alta vulnerabilidad social. Y cómo a causa de esos talleres, muchos estudiantes deciden no desertar de las aulas.

Esa simple iniciativa del MEP fue la que mantuvo a Leynar en las aulas. ¿Quién diría que aquel chiquillo rebelde con matricula condicionada es hoy el actor costarricense con más exposición mundial?

Las políticas educativas de este país no solo están orientadas a educar a los estudiantes en temas académicos, sino también en temas culturales y artísticos.

”En ese tiempo también hacía triatlón, me sentía muy bien, estaba muy guapo, sí, guapo físicamente y de actitud. Era un total bienestar”.”

Es importante que los padres o encargados de los chicos entiendan que estos espacios lejos de ser una ¨vagabundería¨ son espacios realmente valiosos que ayudan al estudiante a explorar con su lado más creativo, cosa que en todos los años de escuela y colegio no sucede mucho.

Otros proyectos como ProEduca que, entre otras cosas, dona instrumentos musicales o deportivos, a centros educativos ubicados en zonas de alta vulnerabilidad social, ayudan a combatir la deserción escolar.

Recordemos que la deserción estudiantil es un problema con causas múltiples y que cuando los padres o encargados arremeten contra esta u otras iniciativas del MEP, no lo hacen contra el Sistema Educativo, sino contra sus propios hijos.

Los ambientes inclusivos y multiculturales, como además dice la constitución costarricense que es nuestro país, enriquece el proceso de formación de la persona que está siendo educada.

Para muchos Leynar seguirá siendo Limón, personaje que interpreta en Narcos, segunda temporada, pero la próxima vez que lo vea en Netflix o donde sea, actuando en las grandes ligas, recuerde que del cielo no le cayeron las cosas. Y que una pequeña acción política y de estrategia educativa cambió la dirección de su vida para bien.

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