Transgresores digitales, Diay es mi consejo

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Las comunidades digitales han existido desde que Internet existe. Aquellas famosas community bloggers, que fueron un boom en los 90s, hoy día poco les falta para ser menos atractivas que trabajar un domingo.

Sin embargo, a medida que unas cosas van de salida, otras vienen de entrada; siempre en lo digital. Con la llegada de Facebook las páginas de música, ventas, mamás que intercambian juguetes, memes, esto y lo otro, han ocupado un lugar importante entre los internautas.

Y aunque Internet es una gran ventana para distraerse del “mundo real”, a menudo podemos usar esta herramienta para, entre jóvenes, apoyar a otros jóvenes. La facilidad de disfrazar un fin en otro es amplia.

Hacer cosas tan intangibles como “pasar el rato en línea” es una de las maneras más sencillas de escapar a la cotidianidad. Personalmente confieso que las páginas de “La gente anda diciendo”, “Classical art memes” y la genialidad de “The awkward Yeti”, son mis favoritas para abstraerme de lo que me rodea.

Y sin que los puristas de las comunidades digitales originarias digan que estas páginas de facebook no son comunidades, definamos comunidad:

“Cualidad de tener algo en común”

Teniendo esto presente me di a la tarea de  observar la interacción de una comunidad digital, y ver la interacción que recibía de parte de sus seguidores. para hacerme una idea de lo que como comunidad social somos reflejados en una comunidad digital. 

Hace un par de semanas empecé a notar que por todo lado entre mis contactos de facebook se compartían fotos con frases de una página llamada Diay es mi consejo; entonces decidí juntarme con los creadores de esta página en una cafetería al oeste de la capital. Lo que encontré detrás de este proyecto es una increíble historia de alcance social: jóvenes apoyando a otros jóvenes.

Era un martes y hacía un calor terrible (por favor alguien haga entender a Trump que el calentamiento global es real) en cuanto llegaron los chicos entendí que detrás de un trabajo exitoso no siempre hay negocio.

Diay es mi consejo es una página en la que se comparten imágenes con consejos. Luego de una ola descontrolada de “likes” los creadores decidieron seguir gestionando la página de manera activa para saber hasta dónde podían llegar.

«Compartir el éxito ajeno individual o de pequeños colectivos podría ser considerado como un transgresor social»

«El proyecto no inició buscando algo en especial, simplemente un sábado en la noche mientras estaba aburrido pensé que debía hacer algo por mi vida. Me puse a escribir algunas frases y creí que sería bueno publicarlas.

Pero no soy solo yo, actualmente comparto mucho tiempo con una familiar adolescente y eso nos da chance de compartir nuestros pensamientos y problemas, entonces llegamos a la conclusión de que ahí afuera hay muchos jóvenes que necesitan escuchar consejos que simplemente nadie les da porque en este país no estamos acostumbrados a decir ciertas cosas de frente».

Sorprendentemente Diay es mi consejo llegó, en solo tres meses de estar en la red, a tener más de 96 mil seguidores y un alcance mensual, sin pauta, de 4 millones 800 mil personas.

En boca de sus creadores esta página no tiene el fin de publicitar o vender nada, sino solo contribuir a que el día de alguien mejore con un simple consejo. Sin embargo no ha faltado quien se acerque para visibilizar X o Y causa. Los consejeros no piensan que sea del todo malo:

«Hemos logrado tantos seguidores en tan poco tiempo que algunas marcas se han acercado para que las publicitemos, pero no consideramos que esta sea la misión principal.

Más bien nos hemos dado cuenta de que esto es una plataforma enorme para muchas personas que necesitan visibilizar algún proyecto, entonces tomamos la decisión de apoyar y buscar a gente que actualmente tiene algún emprendimiento y les propusimos escribir consejos para que otros jóvenes se animen a emprender. Tenemos una lista de 50 emprendedores que aceptaron participar».

Jóvenes, sociedad e Internet

Los jóvenes tenemos muchas debilidades y muchas fortalezas. Una de las debilidades más grandes en la era del selfie probablemente sea el individualismo. Les doy un ejemplo muy puntual: La semana pasada una joven italiana se quitó la vida luego de que nadie fuera a su fiesta de graduación.

María Rita, nombre de la joven, confesó a sus amigos y novio que su apellido era Logiudice, conocido por pertenecer a una de las familias de la mafia italiana con peor reputación.

Pensar en que a mí como individuo me afecta estar rodeada de una “mafiosa”, aisló a una chica que no hizo toda su vida más que intentar desligarse de la historia de su familia. Me remito a lo que el fiscal jefe de Calabria dijo a los medios luego de que la noticia corriera como pólvora por toda Italia:

“Esto debe tocar la conciencia de todos. Si hay una chica que se ha labrado un camino en la vida con su propia honestidad (…) para alejarse de la familia mafiosa de la que forma parte y no somos capaces de integrarla, hemos perdido todos, es un hecho gravísimo del que todos somos responsables, no hemos tenido la sensibilidad de comprender que hay cambios en los que todos debemos participar”.

¿Qué tiene que ver?

El modelo de digital de Diay es mi consejo es un cambio del que todos podríamos participar. Compartir el éxito ajeno individual o de pequeños colectivos podría ser considerado, en la era del individualismo, como un transgresor social, sin embargo las publicaciones de proyectos ajenos no necesariamente captan la misma atención que las publicaciones que impactan el individualismo de cada ser.

Por ejemplo las imágenes que más han tenido alcance, hasta el momento, son estas dos simples frases:

— “Si está con alguien de frente no use el cel”
— “Si cree que alguien está haciendo algo bien, dígaselo”

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Cortesía de Diay es mi consejo

Ambas con más de 250 mil personas alcanzadas y con más de 3000 likes, pero wait a minute, ¿qué pasa con las publicaciones que hace esta página acerca de proyectos de emprendedores?

La página se unió a la campaña de donación para construir un nuevo Laboratorio de Marcha para el Servicio de Neurodesarrollo del Hospital Nacional de Niños, resultado: 57 likes. Sí que han tenido más de 100 likes en algunas otras publicaciones de emprendedores de la semana, pero evidentemente la gente se involucra menos. Somos más apáticos e individualistas.

El sociólogo y profesor de la UCR Fernando Artavia me había comentado sobre esto hace algunos meses:

«En la vida social no siempre hay una oposición entre la realidad y las percepciones. En sociología se suele hablar del “teorema de Thomas”, que más o menos afirma que lo que las personas perciben como real deviene real en sus consecuencias sociales»

Es decir, si pensamos que algo no es importante, creemos que no nos va afectar aunque sí lo haga. Vean el ejemplo de Trump en cuando al calentamiento global. Y en el otro escenario si creemos que algo nos afecta, aunque no sea así, entonces nos afectará.

Si no apoyamos una causa porque creemos que nadie la va a notar, estamos más bien logrando que nadie la note. Los jóvenes están llenos de buenas ideas, de fuerzas increíbles de cambiar el país, y algunos otros con ganas de apoyar a otros jóvenes.

En la era digital, el apoyo más importante hacia el trabajo de los jóvenes puede que sea visibilizar los proyectos y causas que nos saquen de la modorra social de “pasar tiempo online”. Por cada joven que trabaja en una causa tangible fuera de la red, hay probablemente cientos que podrían estar apoyándolo intangiblemente con tan solo compartir, y ¿por qué no involucrarse?

«Hay gente que se nos ha acercado y nos dicen que porqué no le sacamos plata a esto, y si uno lo piensa un poco sería como el paso lógico a seguir, pero en esta vida no todo es dinero. Nosotros todos tenemos nuestras profesiones, y esto es algo que definitivamente nos llena más allá del dinero». Concluyen los chicos de Diay en mi consejo.

La subcultura urbana digital tiene muchas aristas, desde los memes hasta los académicos. No es difícil involucrarse con alguna, pero empatizar es otro ejercicio. Ejercicio que todos podríamos bien hacer.

Vivimos rodeados de personas que trabajan por el bien de muchos, no necesariamente en el ámbito político y social, pero que al final del día en esos dos espacios es que generan un gran impacto.

Si nos involucramos en este tipo de causas nos daremos cuenta de que como nos dijo la Vicepresidenta, Ana Helena Chacón, llegaremos tarde o temprano a la irreverencia de influir masivament,  por medio del ejercicio político y democrático de estar informados y constantemente formándonos criterios sociales:

«Pero un día dije: no puedo seguir luchando tan en chiquitito, tengo que meterme en política».

Gracias por leer. #DemocraciaSalvajeSomosTodos

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