El Finado Beto Cañas

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La integración social es un proceso constante. Por ejemplo, en el estudio de la CEPAL Cohesión Social, Inclusión y Sentido de Pertenencia en América Latina y el Caribe, dice que la integración social “suele evocar un anhelo de comunidad ante un escenario de globalización y transformaciones profundas, que muchos asocian con una mayor fragmentación social y la pérdida de lazos estables”.

Ese anhelo de tener comunidad es lo que hace que algunos trabajen y otros reflexionen por fomentar el sentimiento primitivo de vivir todos en comunidad. No necesariamente comunidad global, sino local.

«Hagamos una colecta para resolver»

Esa cohesión social de la que habla la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), es lo que la Unión Europea entiende como el “conjunto amplio de políticas e indicadores que giran en torno a reducir la brecha de ingresos y garantizar un mayor acceso al empleo, la educación y los servicios de salud”.

En la práctica sencilla es lo que Joaquín, bajista de Seka, recuerda acerca de la anécdota que le escuchó decir a don Beto Cañas, (para quienes no saben quién fue don Beto pueden leer acá una breve reseña). La anécdota contaba cómo era que ir a la escuela y convivir con niños de todas las clases sociales y entonces había conciencia de sociedad.

Pero antes de contar la anécdota de Joaquín les comparto una mía.

Cuando tenía 16 años, estaba en esa etapa medio convulsa de la que tanto habla Seka. Esa etapa en la que los adolescentes aún tratan de descubrir qué les gusta y a dónde les gustaría pertenecer.

En ese entonces estaba agarrando la cola de lo que sucedía en la famosa Finca o en Picachos, en Cartago. Había maratones de banda tras banda, desde las 10 de la mañana hasta casi las 10 de la noche. Así pasé muchos fines de semana de mi adolescencia. Los ritmos eran variados dentro del género contestatario, digamos.

Ska, rock, punk, reggae, alternativo, hardcore… bueno, otros ni sé cómo llamarlos. La cosa es que había demasiado de todo. Convivíamos todos con todos y en ocasiones todos contra todos. No todo era paz y amor, pero de que había diversidad, la había.

Ahí aprendí a reconocer que una sociedad es diversa y que hablando se entiende la gente.

-Les dejo por acá la entrevista de la que se desprende esta publicación Todos por un país mejor, con Seka

La escuela metálica

Don Beto contaba cómo era que ir a la escuela y convivir con niños de todas las clases sociales y entonces había conciencia de una persona hacia otra.

−«Había conciencia de “hagamos una colecta para resolver que un compañerito tenga zapatos, o juntemos las meriendas para que todos puedan comer”, pero eso dejó de suceder en las aulas costarricenses, que es el lugar más básico de convivencia en edades tempranas. (Antes) los niños crecían reconociendo que podían participar de un cambio.

«Lo que busco es comparar lo que pasaba en la escuela metálica con lo que pasa ahora»

A mí esa anécdota de Beto Cañas me volvió loco, porque explica cómo se ha venido desarmando la convivencia social que era crecer en las mismas aulas. Ahora no hay esa convivencia, porque hay más competencia, en unas escuelas dan segundo idioma, en otras se paga para que te enseñen mejor y así ir escalando en la sociedad, entonces ahí cambia el paradigma».

Esta anécdota que cuenta Joaquín responde a la pregunta que les hice acerca de cómo han visto y vivido ellos el cambio generacional en su público. Cuenta Esteban que el cambio ha sido significativo en cuanto a que ahora el público juvenil está más segmentado. Joaquín lo resume así:

«Lo que busco es comparar lo que pasaba en la escuela metálica con lo que pasa ahora en la escena de rock y con los jóvenes, porque ya no convivimos en una Finca, donde tocan 7 o 14 bandas en un día. De entrada yo no entendía bien el festival de música, pero si no te gustaba un grupo te ibas para atrás o te salías pero de fondo escuchabas la música igual, de repente te relacionabas o te llabama la atención alguna persona y terminabas conviviendo con otros aunque fueran lo más diferente del mundo.

Ahora no. Ahora todo es más segmentado. Los jóvenes van a un concierto donde solo se toca cierto estilo de música, donde solo va gente tal, y así. Entonces para mí eso es reflejo de lo que se ha ido desarmando y me imagino que nos tocará de nuevo ir armando».

«Y si eso lo pasamos a la política, entonces vemos el desengranaje de partidos, de ideas… nadie sabe para dónde va, qué es lo que quiere tal o cual…Ya no sabemos para donde va la cosa». Añade Esteban.

Lo cierto del caso es que entre más desarmada esté la sociedad más desarmados estamos todos. Desarmados para enfrentar la injusticia social, desarmados para enfrentar la corrupción, desarmados para reclamar el espacio de los jóvenes en el entorno…

Reitero las palabras de Joaquín:

“Nos tocará ir amándonos a nosotros mismos”

Sentirse ajeno a una cualquier problemática social solo refleja lo bien que hacen su trabajo algunos medios de comunicación, que como bien lo dijo Esteban, bombardean a los jóvenes con temas poco relevantes que impiden generar involucramiento o conciencia social. Gracias por leer.

#DemocraciaSalvajeSomosTodos

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