Educación para relaciones de género igualitarias, con Dora Barrancos

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De la mano de la tecnología, esta semana volamos hasta Argentina para traerles una entrevista con Dora Barrancos, doctora en ciencias humanas de la Universidad de Campinas (Brasil).

Cuando hablo con Dora, que es una señora ya grande, no noto los años en su voz, sino más bien una incansable pasión por los temas en los que se ha especializado a lo largo de su vida.

La doctora Barrancos, además de especialista en el campo de las ciencias humanas y derechos, es también una destacada profesora en Argentina. ¿Se me olvidó decirles que es una férrea feminista de la academia?

Puede que no se me olvidara. Puede que lo que pase es que socialmente estoy construida para anteponer los logros académicos y profesionales sobre los logros sociales, y que aún cuando soy mujer y la lucha por la igualdad de condiciones entre hombres y mujeres es tan importante, como la educación y profesionalización de las personas de un país, a veces se me va.

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Precisamente esta construcción, de la que soy parte, es lo que me lleva hasta Dora, con quien me topé gracias a un artículo que escribió, en 2015, para el diario El País. En el marco del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) busco allanar el camino sobre algo que ella llama educación para las relaciones de género igualitarias.

Continuando con la línea que hemos tenido durante las semanas anteriores con esta y esta publicación, hoy también compartimos una cuestión que pasa por el tema educación, y que como jóvenes nos debería importar para construir la sociedad en la que soñamos vivir (sí, ajá, se vale soñar).

Situación de los derechos humanos de las mujeres en América Latina

Según la doctora Barrancos, falta mucho para que la mujer alcance una ciudadanía completa en América Latina. Ella reconoce que si bien es cierto se han logrando avances en materia política, educativa, de violencia de género, trabajo productivo y salud, entre otras, siguen habiendo brechas entre hombres y mujeres que propician que las mujeres vivamos, en lo que ella llama, una ciudadanía incompleta.

¿A qué se refiere con una ciudadanía incompleta?

—“Cuando digo que las mujeres vivimos una ciudadanía incompleta, tiene que ver con vivir una ciudadanía de segunda categoría.

Esto se da por la enorme incompletud que tienen las mujeres en América Latina respecto a los derechos ya adquiridos en diversos campos, por ejemplo, hay una segunda posición de las mujeres en el mercado laboral, es un mercado que favorece a la población masculina.

Hablemos de la diferencia salarial, de las posiciones diferenciales de las mujeres, de lo que significa el techo de cristal que es la imposibilidad de acceder a cargos de mayor jerarquía en las empresas y el Estado, hay poquísimos de estos trabajos en América Latina ocupados por mujeres.

Aún cuando, en los últimos años, han habido grandes avances en América Latina, la incorporación de mujeres en el mercado laboral se sigue dando en condiciones deficitarias, condiciones claramente discriminadas respecto a los varones, entonces he ahí un claro indicio de vivir una ciudadanía incompleta.

“La ciudadanía incompleta tiene que ver más con el hecho de que tenemos derechos formales pero no tenemos oportunidades reales”.

Usted dice que no basta con hacer reformas legales para garantizar la igualdad de género, ¿qué más hace falta para garantizar una igualdad de género real?

—“Necesitamos una reforma integral de la sociedad, una completa inversión de lo simbólico. Nuestras sociedades, en general en todas las sociedades del planeta, han sido muy persistentes en el modelo patriarcal de base, que de pronto alguna vez se echó a andar, tal vez en el Neolítico Superior, y desde entonces no se ha re-configurado.

Necesitamos una transformación radical de las culturas, de las sensibilidades y de las configuraciones simbólicas. Como seres humanos nos constituimos sujetos a través del lenguaje, el lenguaje es un ordenador tremendo de las configuraciones sexo-genéricas, por tanto también se necesita re-configurar el lenguaje.

Por otro lado, se precisa de una gran convulsión, convulsión que puede sobrevenir sólo si las propias mujeres tienen una interpelación sobre sí mismas y son protagonistas fundamentales de su propia autonomía.

Y desde luego necesitamos a los varones convertidos a otro paradigma. Yo a menudo digo que el patriarcado es un régimen de sujetamiento y de segregación de las mujeres, pero también ha tenido efectos sobre muchos varones. Hay que ver las particulares humillaciones que sufren quienes no se constituyen de acuerdo a la “cartilla de la masculinidad patriarcal”.

De modo que deshacernos del patriarcado es una magnífica tarea de las propias mujeres, pero necesitamos coadyuvantes fundamentales, como los varones”.

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Doctora Dora Barrancos

Jóvenes y democracia

El artículo habla de la democracia basada en las relaciones de género igualitaria, ¿cómo sería una democracia así?

—“Sería una democracia que no segrega cosmovisiones absurdas e irracionales por las condiciones meramente sexo-genéricas.

Es decir, una democracia que segrega por la convención, por un hábito discrepante de lo sexo-genérico es una democracia, a mi parecer, completamente precaria. En cambio, una sociedad democrática con igualdad y equidad para todas las personas es una democracia intensa y debemos apostar a esas democracias.

Hay mucho que hacer, en América Latina, en estas regiones del sur, las democracias están siendo socavadas y hay retrocesos en materia de Derechos Humanos.

A pesar de ello, soy muy optimista y creo que llegaremos, probablemente yo no, pero mis nietas, a ver el enorme relucir que tiene hoy el feminismo, los feminismos en América Latina. Pero ese relucir sólo se puede vaticinar en tiempos de democracias intensas”.

¿Cómo cree usted que reacciona la juventud latinoamericana al tema de igualdad de género?

—“Yo creo que la ventaja comparativa que hoy tenemos, que tienen las juventudes latinoamericanas, respecto a la experiencia que tuvimos las feministas ya grandes como yo, es observar el renacimiento de la identificación por el feminismo. Es una realidad vivificante.

Y te voy a decir porqué. Hay un retomar del concepto yo soy feminista con todo el aire del revulsivo original del Siglo XIX, decirse feminista era una contestación a todo, era una contestación a los mundos arquitectados por las disposiciones patriarcales. El coraje nacido de todas nuestras jóvenes, y debo decir que de los nuevos acompañantes porque también hay varones jóvenes acompañando en las plazas y en las manifestaciones a las mujeres, es un buen vaticinio de lo que nos espera en el futuro”.

Hablemos de Costa Rica

No podía dejar pasar la oportunidad de preguntarle a Dora su posición respecto a los coqueteos que hace con el retroceso en materia de género el candidato presidencial Fabricio Alvarado.

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El desconocimiento de los propios derechos es una de las armas más peligrosas en contra de los posibles avances en materia de género.

Este chiquito, diría Patricia Mora, presentó, en 2016, un proyecto de Ley para cerrar el INAMU y crear el “Instituto de las Familias”. Naturalmente, como joven, que come ansias por el futuro, tuve que hacer la pregunta de rigor. ¿Qué rayos con esta propuesta?

¿Cuáles son las posibles implicaciones sociales que podría provocar un cambio de enfoque así (de género a “familia”) en pleno Siglo XXI?

—“He sabido las posiciones de ese candidato y me parece un retroceso tremendo para una sociedad, y me meto en cuestiones internas de política, pero bueno es como un llamado a la reflexión académica. Simplemente sería un retroceso.

Esperemos que a la capacidad reflexiva de las propias congéneres y el resto de los actores sociales prevalezca, y que los candidatos que tengan chance (de ganar) sean aquellos que promuevan mayor dignidad para las mujeres, y para el resto de la sociedad en general.

Esperemos también que estas vertientes conservadoras confesionales tengan oportunidad solo en el campo de lo doméstico. Estas propuestas sólo caben en contextos domésticos muy poco precavidos y no en una sociedad tan avanzada respecto a otros países latinoamericanos como es Costa Rica”.

***

Visto el caso y comprobado el hecho de que nuestro sistema educativo es un monstruo de siete cabezas y que de pronto no le podemos pedir peras al olmo, hay cierta de educación, como la social, de la cual nosotros como jóvenes debemos ser portadores.

Cambiar paradigmas sociales para lograr la igualdad de derechos entre mujeres y hombres es una tarea pendiente, que si bien es cierto le concierne a todo mundo, como decía Dora, las mujeres tenemos esa tarea primordial.

Es que es como la tarea de los jóvenes por hacerse oír. Si no lo hacemos nosotras mismas, nadie más lo hará. Gracias por leer.

#DemocraciaSalvajeSomosTodos #TodosPorUnPaísMejor

Recuerden que pueden escribirnos a info@democraciasalvaje.org

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