Rocket science, con Ronulfo Jiménez

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El análisis social de un momento político siempre encuentra espacio para abordarse desde la economía. O algo parecido. Suena lógico que la economía-política-sociología vengan juntas. Son como los tres cerditos, el lobo siempre anda tras los tres, dos siempre descuidados y uno medio salva la tanda. O algo parecido.

Esta semana continúo sentada desayunando con Constantino Urcuyo y Ronuldo Jiménez. Pero como los pancakes ya nos los comimos, toca compartir el turno de Ronulfo, quien para no aburrir el desayuno con tres órdenes iguales balanceó pidiendo un omelette. Jiménez aparte de hacer dupla con Urcuyo los viernes en Radio Universidad, también es economista, fue Director del Banco Central de Costa Rica, profesor de economía en la UCR, etc.

Constantemente hace análisis político-económico del país y en esta ocasión comparte con nosotros su lectura de lo que dejaron las elecciones y la posible encrucijada social de enfrentar la muy alta expectativa del “gobierno de unidad nacional” al que se ha comprometido el Presidente Electo, Carlos Alvarado.

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Ronulfo Jiménez a la izquierda, Constantino Urcuyo a la derecha. De fondo Ottón Solís | Foto FB

Luego de que Urcuyo se comiera su primer pancake y se refiriera a lo que la campaña política presidencial dejó, Ronulfo tomó la palabra.

“A mí me deja dos cosas claras: uno, se evidenció que, la mayoría costarricense tiene un pensamiento mágico milagrero, que de alguna manera ya había quedado patente en la primera ronda, pero en la segunda (ronda) hay manifestaciones evidentes de algunos pastores (evangélicos-neopentecostales) con esa visión mágica de un pensamiento acientífico; y dos, del otro lado (católicos) también fue una defensa de la negrita, es decir, también de una virgen milagrosa.

Entonces, al final la discusión -que en esencia debió ser política- se centró en lo religioso. El peso de esa discusión no solamente está del lado de los evangélicos, sino también de los católicos”.

Según Ronulfo, y aunque está de más decirlo, la discusión sobre los temas –irrelevantes- religiosos secuestraron la campaña electoral, resultando por ejemplo que, los temas país parecieron no importarles a la gente. El economista apunta a que por el lado religioso nunca se terminó la pugna por cuál denominación es más o menos influyente, sin embargo, recalca Ronulfo, el acto de Carlos Alvarado, que al día siguiente de su elección fuera a la Catedral de los Ángeles dice mucho.

Pasado el tema elecciones, y luego de que Ronulfo se comiera la mitad de su omelette con hongos y chile dulce, hay que cuestionarse algunas cosas respecto a nuestro comportamiento como masa.

¿Seguirá la sociedad costarricense reproduciendo la narrativa de que “somos iguales”?

—”De eso ya se ha hablado antes. Más que antes, el país termina de reafirmar que eso de que todos somos iguales no es cierto. Esta elección nos pone frente a un país heterogéneo, con grupos conservadores, y grupos liberales, lo cuál me parece completamente normal. Me parece que lo anormal sería que fuéramos todos completamente homogéneos. Queda claro también de que nuestro país tampoco es un país de grandes consensos”.

¿Por qué no lo es?

—”Porque al tico le gusta esconder la diferencia. La gente está muy contenta porque nadie reniega un gobierno de unidad –excepto la obviedad de algún partido político-, lo cual está bien porque definitivamente lo que se pueda hacer dentro de grandes acuerdos y consensos está bien, pero debemos tener claro que hay visiones diferentes y que la sociedad es heterogénea”.

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Ni aunque quisiéramos seríamos iguales. Vivir en sociedad, básicamente, es reconocer nuestras diferencias.

¿Ponen estas diferentes visiones en riesgo el gobierno de unidad nacional?

—”La alianza que hace Rodolfo Piza con Carlos Alvarado no es necesariamente la misma alianza que habrá en el congreso entre la Unidad Social Cristiana y el Partido Acción Ciudadana. Esta idea del parlamentarismo dentro del presidencialismo no tiene congruencia, porque en un sistema Parlamentario el líder del partido está dentro del parlamento como líder de fracción, en este caso Rodolfo Piza no está dentro del Congreso –ni se reconoce en todos los círculos social-cristianos como líder del partido-.

Esta idea de que se va acabar la discusión política y de que ahora se trata de un problema tecnocrático (forma de gobierno en el que los cargos públicos no son desempeñados por políticos, sino por especialistas en sectores productivos o de conocimiento) está mal. La expectativa de un gran gobierno de unidad nacional está mal. Deberíamos ser un poco más realistas, no por decir que uno está en contra de eso, sino que el gobierno de unidad da para cosas puntuales, pero no para gobernar durante los cuatro años.

Por ejemplo, en el tema fiscal se puede estar de acuerdo en cosas puntuales, pero no en todo el proyecto; a este gobierno (electo), le va a tocar negociar al mismo tiempo con todos los partidos políticos, esto quiere decir que se pondrá de acuerdo en una cosa con unos y en otra cosa con otros.

En definitiva no todos van a estar de acuerdo en todo”

De acuerdo al análisis de Ronulfo, la hora de las alianzas oportunistas es ahora. Si bien no las ve malas, habrá que valorar la coyuntura dada en cada alianza; y el otro tema estará en que, como sociedad, sin tolerar lo obviamente impositivo para la masa, aprendamos a valorar las alianzas políticas como oportunidades de impulsar temas importantes.

Perspectiva joven

¿Cómo ve la participación joven en la política es real esto de que los jóvenes tienen un peso en los resultados políticos?

—La participación política de los jóvenes se da en el marco de notorios avances tecnológicos y a la vez, como decía Tino, no todos los jóvenes son iguales, ni caben en una categoría homogénea. Por ejemplo, yo veo que mi sobrina de 28 años es muy diferente de mi sobrino de 20, o sea, tiene una visión de mundo muy diferente y lo que se llevan son 10 años. Por ende, su participación y sus intereses en la política son distintos”.

Este, es un aprendizaje recalcado de la semana anterior. Durante dos años, hemos abordado la participación joven en la política desde una visión meramente de masa; hemos obviado las particularidades de cada población y nos hemos enfocado en el análisis. Sin embargo, siempre que busquemos incluir a otros jóvenes en la discusión y participación activa de la política costarricense es imprescindible entender que somos distintos.

No hay mejor ejemplo que las visiones de los candidatos presidenciales finalistas. Sus maneras de entender, abordar y reflejar sus ideas de mundo no pudieron ser más distintas entre sí.

El que en la segunda vuelta estuvieran dos jóvenes ¿significa algo o fue solo casualidad?

—No fue casualidad. Creo que significa un relevo generacional importante. Fíjese en Antonio Álvarez Desanti ¿cuántos años tiene? casi 60, luego los otros candidatos, Rodolfo es alguien que debe andar también los 60 por ahí, Juan Diego igual, es decir, en esta campaña perdieron los sexagenarios contra los cuarentones, esa es la realidad. Pero no solo hay un relevo generacional, también hay un relevo de la clase política; y tampoco hay que obviar que probablemente hay un abismo muy grande en la manera de pensar de estas dos generaciones”.

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La pregunta del millón. Si usted pudiese darle a la gente, a los jóvenes, dos claves básicas para aprender a leer qué es lo que pasa a su alrededor ¿cuáles serían?

—”Yo creo que la persona joven, o cualquier persona, tiene que tener muy claro si quiere ser un fanático o quiere ser alguien que tiene actitud de comprender los hechos. Porque, esencialmente un fanático no está dispuesto a escuchar argumentos ni discutirlos y menos respetarlos, pero si la persona decide ser, o dice ser, una persona con actitud abierta, tiene que estar en la posición de escuchar a la contra-parte, que no necesariamente escuchar a las otras personas es estar de acuerdo en todo con ellas; pero escuchar sí quiere respetar y no odiar. ¿Por qué tenemos que odiar a las personas que son diferentes a nosotros? esto en sociedad eso no tiene ningún sentido.

Y la otra cosa, el otro tip, para aprender a leer lo que pasa a nuestro alrededor hay que partir del hecho de que esto no es una historia de buenos o malos. La vida en sociedad es esencialmente diversa, y a medida que uno tiene eso presente se da cuenta de que por eso suceden cosas con las que no estamos de acuerdo”.

***

Mientras transcurría nuestro desayuno, no podía dejar de pensar que todas estas conclusiones a las que llegaron Ronulfo y Constantino son conclusiones a las que muchos de nosotros podríamos llegar en una mesa de amigos. Cierto que con más o menos profundidad en el análisis, pero tampoco es rocket science.

Creo que hemos caído en el juego perverso de seguir la trampa de que “hablar de política es un lío”. Debemos normalizar y aceptar que, hablar de política nos hace bien a todos. Nos hace topar con realidades tan nuestras como la necesidad de sentirnos productivos cada día.

Ojalá que cada vez que alguien nos diga que es que de religión, deportes y política no se habla, podamos, como jóvenes, levantar la voz social que llevamos dentro y decir que sí se habla, porque hablar de las diferencias nos hace conocernos mejor como sociedad, y quién sabe, tal vez y algún día estas diferencias puedan potenciar un mejor sistema político.

¡Gracias por leer!

#DemocraciaSalvajeSomosTodos.

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